Litigante, un drama cotidiano y familiar

Por Andrés Castañeda

Silvia es una abogada y madre soltera que trabaja para una entidad del estado. Enfrenta un drama familiar cuando su madre Leticia es diagnosticada con una enfermedad terminal y al mismo tiempo se ve involucrada en un caso de corrupción. Es la historia que el director bogotano Franco Lolli plasma en su nueva película Litigante, próximamente en salas de cine.

Protagonizada por la polemizada escritora y columnista Carolina Sanín, quien debuta como actriz en este largometraje. Litigante es una historia de mujeres, nacida a partir de las experiencias personales de su director, quien en esta ocasión recurrió a un elenco de actores naturales para narrar los conflictos de una familia desde la perspectiva femenina.

Luego de su estreno en Francia en el Festival de Cine de Cannes, la película se presentó en el marco del Festival Internacional de Cine de Santander, y debutará en las pantallas nacionales el 21 de noviembre.

Para Lolli este ya es su segundo largometraje después de Gente de Bien, su opera prima lanzada en 2014. En esta ocasión, Litigante por fin ve la luz luego de un silencio de cinco años en los que su director fue construyendo la historia a partir de un episodio personal, la enfermedad que vivió su madre, quien a su vez interpreta a la mamá de Silvia en la película. Sin embargo, no es la primera vez que Lolli tiene a su madre como actriz en uno de sus proyectos, ya lo acompañó en su cortometraje Rodri de 2012.

Al igual que Litigante, Monos y Los Silencios, ambas realizadas con coproducción extranjera, han optado por incuir actores naturales.. En el caso de Litigante, se contó con participación francesa.

Con un ritmo suave, esta nueva propuesta de Lolli resalta por no ser una película hiperactiva, y aunque es la historia de los pequeños dramas de una mujer, tampoco adopta un tono miserabilista, sino que gracias a una narrativa que maneja la cotidianidad como elemento transversal a toda la película, a veces dando una sensación de tono documental, sorprende al espectador con un final inesperado. Una verosimilitud sustentada en la investigación llevada a cabo por su director, quien durante la producción del filme supo asesorarse de abogados y médicos oncólogos para que los dos grandes conflictos que viven sus protagonistas fueran lo más real posible.

Un largometraje que, en medio de su sencillez, toca fibras humanas muy sensibles con situaciones como el hecho de afrontar el padecimiento de un familiar con cáncer, y las dificultades de una madre que se debate entre un trabajo agobiante y el criar a su hijo sola.

Conversamos con Franco Lolli.

¿Cómo surge esta historia?

Nace de muchos sitios, pero sobre todo de que me crie con mujeres; mi madre, mis tías, mi abuela. Yo siempre había contado la historia desde el punto de vista masculino. Esta vez sentí que, si quería contar bien la vida de una mujer, tenia que contarla desde el punto de vista femenino. Y después, ¿Por qué una abogada?, mi madre es abogada, mi abuelo era abogado. ¿Por qué una historia donde hay cáncer?, mi madre tuvo cáncer hace unos años, y fue muy importante para mí, porque me cambio la percepción de la vida, y me obligo a hacer cosas que no me atreví a hacer antes, y a vivir más. ¿Por qué una historia de amor?, porque a mí las historias de amor me salvaron la vida muchas veces, y quería contar también como una historia de amor le puede salvar la vida a uno. Y sobre todo porque es una historia de transmisión, porque creo que lo mas importante en la vida es como pasa la información y la educación entre los abuelos, los padres y los nietos.

La película tiene un tono muy cotidiano, ¿cómo se llegó a eso?

Yo creo que uno como director ve el mundo de una cierta manera, y esa manera es la que termina retratando. Yo veo el mundo con ese realismo, que siento que es un realismo sublimado, es un realismo mucho mejor que la vida real, en colores mas bonitos y con momentos mas intensos. ¿Cómo llegar a eso? Con muchísimo trabajo, ocho semanas de filmación, muchas películas no tienen ese tiempo. Darles el tiempo a los actores de encontrar su personaje. Una escritura rigurosa, dos coguionistas.

El proceso del cáncer que padece la madre de Silvia pega mucho en el espectador, uno se siente identificado.

¿Quién no ha tenido un familiar o amigo cercano con cáncer?, creo que nadie puede levantar la mano. Me parecía super importante lograr retratar eso desde la cotidianidad y el amor que uno puede sentir con las personas. No quería contar la degradación física de alguien, quería contar que significa acompañar a alguien en una enfermedad, y con cuanto amor lo puede hacer uno a pesar de las dificultades.

A pesar de lo duro de la historia, esta deja un halo de esperanza.

Seria muy triste que no. Aunque yo, entre mas voy creciendo, mas me dan ganas de hacer películas luminosas y que vayan hacia la luz y la esperanza, porque mas me doy cuenta de que el mundo es muy difícil y uno no puede estar yendo a cine a contar lo difícil que es. Toca ir a cine a contar que evidentemente el mundo es difícil, pero que, a través del amor, la naturaleza y muchas otras cosas, existe una esperanza.

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