Monos, una historia más allá del conflicto

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No me interesa tanto el qué se cuenta, sino el cómo se cuenta”

Por Andrés David Castañeda

Después de un largo silencio cinematográfico, llega a las salas de cine nacional, la nueva película del director colombiano Alejandro Landes, Monos. Tercera en su filmografía y su segundo argumental después de Porfirio. Luego de un exitoso recorrido por festivales internacionales en los que ha obtenido alrededor de 13 premios y 12 candidaturas, Monos llega con la expectativa de ser una de las producciones más ambiciosas de la temporada en el cine colombiano.

Protagonizada en su mayoría por actores naturales, estrategia ya empleada por el director en su anterior película, Monos es una historia atemporal acerca de la condición humana. Una historia de sobrevivencia, de ser adolescente y buscar pertenecer a un grupo en medio de un conflicto, que paradójicamente termina por desatar los propios conflictos internos de un escuadrón de jóvenes, quienes, junto a su prisionera extranjera, se sumergen en un viaje emocional entre un campamento de montaña a 4000 metros de altura y una selva tropical en la ribera de un caudaloso rio. Una historia donde el amor, la locura, la lucha por la libertad y la búsqueda de poder, desnudan el verdadero ser de cada uno de los personajes.

Como bien dice su director, Monos es una película con todos los No: no actores, no animales, no efectos especiales, no efectos digitales. Una apuesta arriesgada que sumergió en locaciones extremas a un grupo de actores durante varias semanas antes de iniciar el rodaje, con el fin de adaptarlos a las duras condiciones que requería esta producción. De hecho, para muchos de ellos como la joven actriz caleña Sofía Buenaventura, esta era su primera experiencia con la actuación, aun así, el realismo y la credibilidad de sus personajes queda patente en una historia que mueve las fibras del espectador.

Y aunque Monos podría estar emparentada dentro del género de películas de guerra, en este caso particular, trasciende un fenómeno local como lo es el conflicto armado colombiano, y lo convierte en una historia universal acerca de la condición humana orientada a todo tipo de público alrededor del mundo.

Con un elenco mixto entre actores nacionales y extranjeros, la cuota de participación internacional va por cuenta de la reconocida actriz estadounidense Julianne Nicholson, recordada por la serie La Ley y Orden, y el joven actor colombo estadounidense Moisés Arias, reconocido por su papel de Rico en la serie de Disney Hannah Montana. Para ambos, esta es su primera película en Colombia. Por otro lado, el resto del reparto es el producto de un proceso de casting realizado con actores naturales por varias ciudades del país, en el que luego de varios filtros se logro conformar la tropa de jóvenes que encarnaría a los protagonistas.

Revista Sono hablo con su director a propósito de su estreno, y esto nos contó:

¿De dónde surge esta historia?

Tal vez es un poco temprano para hacer psicoanálisis, pero Monos nace de tantos lugares, de alguna manera una reacción a mi película anterior, Porfirio. También una especie de inspiración fueron las novelas que leí cuando tenía la edad que tienen los protagonistas de la película: El Corazón de las Tinieblas de Conrad, El Señor de las Moscas. También un deseo de hablar un poco dentro del canon de películas épicas, películas de guerra, pueden ser Ven y Mira, Apocalipse Now, Buen trabajo, Platoon. Y ante todo hacer una película sobre un momento de alto conflicto que todos vivimos, la adolescencia. Un momento en el que quieres estar solo y a su vez estar acompañado, te cambia la voz, te salen pelos, quieres pertenecer, estar solo. Ese tipo de momento que creo que toca una fibra muy particular en la formación de cada uno de nosotros.

¿Por qué contar una historia tan atemporal?

Porque creo que las preguntas de la película son bastante atemporales, elementales: ¿quiénes somos como especie?, ¿hacia dónde vamos?, ¿cómo nos comportamos solos?, ¿cómo nos comportamos en comunidad?

¿Cómo nació la necesidad de trabajar con actores naturales, chicos para quienes esta era su primera experiencia en actuación?

Hay una combinación. Unos chicos habían tenido experiencia actuando en obras en el colegio o en su comunidad y otros ven una cámara de cine por primera vez, y algunos había hecho una carrera en Hollywood desde los 10 años, así que hay una combinación de actores y no actores, y eso fue un reto particularmente interesante, y creo que trajo mucha energía al elenco.

Cuando se ve la película, por lo menos en Colombia, es inevitable sentirse identificado con el conflicto que cuenta la historia ¿Cómo ha sido la reacción del público?

Justamente igual, lo que es interesante es que la película, como no te da una fecha o un lugar específico, lo que hace es que toca unas fibras que van mucho más allá. La película viene de un recorrido muy exitoso en Europa del este, que también es una zona que ha vivido muchísimo conflicto, y hemos ganado varios premios ahí. También tiene (la película) una amplia distribución en Australia por razones de una fibra tiene que estar tocando, y en el corazón de lo particular esta también lo universal. Así que creo que hay gente que se interesa en la película, porque se para por si sola. Es un mundo propio.

¿Como director, como logro hacer para sacarle tanto a estos chicos para ser tan creíbles en la pantalla?

Fue un trabajo de mucha anticipación y ante todo de tiempo. Fueron 5 semanas de una convivencia máxima, donde nadie regresaba a casa, existía solo Monos, antes de comenzar a rodar. Todos vivían, comían y se bañaban en el mismo espacio. Creo que esa convivencia permitía ver ciertas químicas, y lo que yo veía comenzaba a alimentar también una reescritura de guion, y en cierta medida yo creo que fue esa especie de fe que este grupo de jóvenes tuvieron, de ponerse la película al hombro. Al principio estábamos muy cautelosos de los chicos, que fuera una experiencia que no deje ningún trauma, y sin embargo ellos querían sentirse dueños de la película, querían sentir ese poder. Les dejamos rienda suelta y empezaron a crecer, y ellos son la sangre y el corazón de esta película.

Casualmente, está por estrenarse otra película que habla sobre conflicto, es una coproducción colombo brasileña llamada Los Silencios, ¿cree usted que es una coincidencia que dos historias que hablan de conflicto se estén presentando al mismo tiempo?

No, creo que estamos viviendo en el mundo una etapa bastante conflictiva, hay tensión en el mundo, mucho conflicto irregular, el mundo está bastante polarizado y hay una gran disparidad de opiniones, de política y de riqueza, así que creo que el conflicto es algo que está marcando esta etapa en la cual estamos viviendo. Pero a su vez a mí no me interesa tanto el qué se cuenta, sino el cómo se cuenta. Sí, hay unas temáticas que nos unen, pero lo que es importante en Colombia en particular, siendo una cinematografía joven, es que pensemos que la originalidad viene de cómo se cuenta, como explorar el mismo lugar común y de alguna manera refrescar la mirada.

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