Miracle: la historia de una causa perdida

el

Director: Egle Vertelyte

Drama / Comedia

Lituania, 2017

Por Andrés Castañeda

A excepción de la conocida obra de Emir Kusturica, pocas veces podemos apreciar en la cartelera nacional, algo de la cinematografía producida en Europa oriental y los países bálticos. En esta ocasión, luego de ganar el premio a mejor guion en el Vancouver International Women in Film Festival, llega a las pantallas de cine colombianas una producción lituana titulada Stebuklas, que traducido al inglés significa Miracle (Milagro). Dirigida por Egle Vertelyte, es su segunda incursión como directora después del documental Ub Lama, rodado en Mongolia, y donde cuenta la historia de un chico que se convierte en monje budista.

La película se sitúa en 1992, en un pequeño poblado de Lituania. El comunismo y la cortina de hierro han caído, el país ha recuperado su independencia y ahora debe aprender a vivir en un mundo capitalista. Sin embargo, en medio de todo eso, la pequeña granja colectiva de cerdos gestionada por Irena, se encuentra en una situación desesperada. Luego de heredarla de su padre, ella se esfuerza por mantener a flote al negocio y sus trabajadores.

Inesperadamente llega al poblado un estadounidense llamado Bernardas. Este cambia la vida de Irena y sus empleados. El gringo en cuestión se comprometerá a salvar la granja en dificultades, haciendo que Irena termine enredándose más de la cuenta con el forastero, descubriendo en el camino sus segundas intenciones.

Estrenada en 2017, Miracle viene a ser un drama con tintes de comedia, narrado de una manera un tanto lenta para los estándares del cine consumido en esta parte del continente, pero que, desde el punto de vista del cine lituano, constituye una historia que, en medio de su sencillez, intenta adentrarse en la situación en que quedo ese pequeño país báltico luego de la caída del Unión Soviética.

Pero historias aparte, la imagen y estética de la película nos habla de la sobriedad urbana del antiguo mundo soviético, donde la frialdad del clima se siente en el carácter de los personajes, como si fuera una especia de melancolía, con paisajes donde parece que el tiempo no hubiera pasado. Una historia que, a pesar de tener tintes de comedia, posee un humor extraño, no directo y a veces seco, difícil de digerir para el espectador no habituado al cine de Europa Oriental.

Por otro lado, es inevitable no hablar de la sutil crítica política a través de algunos elementos: el evidente parecido de Bernardas con el presidente Donald Trump, dando una idea al espectador de la imagen que tienen los lituanos sobre los estadounidenses; las relaciones entre Bernardas y los trabajadores de la granja como otra metáfora de la misma entre Lituania y USA; y las colas para entrar al banco que recuerdan los últimos años de la era soviética.

Lamentando la literalidad del título, Miracle tiene un enfoque que comercialmente no es muy atractivo para el espectador, pues constituye la historia de una causa perdida en un país que no sabe que rumbo tomar, una sensación de derrota que los colombianos conocemos muy de cerca.

Actualmente en salas de cine.

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