Es la segunda vez Chris

Por Manuel Estévez

@Sonoadicto

Eres taimada, vil, insensible, no puedes respetar a nadie. Eres el único camino seguro cuando nacemos.

Cobain fue la cara, Staley la oscuridad, Cornell la voz, ahora sólo nos queda el corazón: Veeder.

Cantantes de hard rock que fueron más allá. Un metal con ritmos negros y matices venido de una ciudad en la frontera canadiense conquistó a una generación y fue el último movimiento medianamente sincero del rock. Por un lustro fue una banda sonora digna. Era música de chicos sin ambiciones pop a quienes el mundo volvió pop en  mirar a la gente del común. Eso fue el llamado grunge.

Esa tarde noche de principios de diciembre había hecho mercado en la plaza y mientras empacaba fruta y carne, sin almorzar ni bañar, le dije a mi novia que tenía que ir a ver a Chris Cornell, que si no lo hacía me arrepentiría siempre. Me cambié y salí corriendo a buscar un taxi. Al llegar le conté riendo a mis amigos del Andén y a Umberto Pérez y les dije que ante todo era roquero y que había sentido este impulso frenético por ver al cantante sobre organizar la casa.

Cornell no me defraudó. Fueron 45 minutos de encontrarse con la adolescencia, con un ídolo y un artista capaz sobre tarima. No nos dejaron tomar fotos ni hacer video profesionalmente, tenía unos borrosos recuerdos en el celular que borré hace poco. Recuerdo las caras de nostalgia, los ojos aguados y la inmensa conmoción que causó en los asistentes. Me vi a mí mismo cantando frente al espejo y escuchando Soundgarden a todo volumen.

Rusty Cage, Change The World, Fell On Black Days, Like a Stone, Blow Up the Outside World y la incombustible Black Hole Sun, sonaron con la única presencia de Chris y su guitarra, ocasionalmente apoyado por un chelista. Acústico, natural, sin demasiados adornos, así vivimos los asistentes estas canciones. Cada grito, cada entonación, eran poderosas vibraciones que llegaban directo a la espina dorsal.

Fue uno de los mejores cantantes gringos de los últimos tiempos. Tenía un amplio registro vocal. Un barítono de voz desgarrada capaz de gritar como pocos. Sus épocas de Soundgarden eran de experimentación musical, amalgamas extrañas, esa capacidad natural de superponer métricas y sin duda alguna el cuarteto, músico por músico, más importante del grunge. Como solista fue amigo del pop rock y mantuvo un perfil muy distante al metal y la rebeldía. Con Audioslave vendió muchos discos y animó muchas cervezas en bares pequeños de rock, tal vez su proyecto más comercial pero menos interesante a mí gusto, aunque no se puede desconocer su importancia dentro del mundo pop de inicios de los 2000.

Hoy Chris me hace llorar por segunda vez. Escogió la fecha de la muerte de Ian Curtis para irse. Escogió unos meses después de su primera y única visita a Colombia. Miento, no escogió nada, él fue escogido. Eres taimada, vil, insensible, no puedes respetar a nadie. Eres el único camino seguro cuando nacemos.

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