Se llamaba Luis Alberto

Por Manuel Estévez

@Sonoadicto

spinetta
Spinetta. Foto tomada de http://www.revistasudestada.com.ar/

Hace cinco años Luis Alberto Spinetta se murió de cáncer. Había celebrado su cumpleaños 62 unos días antes, debió ser un momento de sentimientos encontrados. Tal vez Patricia, su esposa, habrá cocinado algo delicioso como le gustaba a ellos dos. Luis nunca fue un hombre exigente y por el contrario era bien generoso con los demás, un enamorado del arte, no del dinero ni el lujo.

Natalia Lafourcade fue la primera persona que lo llevó a México, ella lo conoció por casualidad y su inmenso talento la hizo vestirse de empresaria. Natalia era novia de Omar Rodríguez de Mars Volta, una banda que encantaba a Luis, y a su vez Omar lo admiraba mucho, su encuentro fue locura desprovista de egos.

A Colombia vino una sola vez. Rock al Parque en una de sus primeras ediciones lo acogió. Era un señor tranquilo, que tocaba con gran sencillez, parecía un play back porque era imposible lo que sonaba por los parlantes.

Su voz era como una súplica, pero una súplica rabiosa. Llegaba a niveles estratosféricos sin mucho esfuerzo. Estaba emparentada con la de los ángeles. No era potentísima pero tenía una sustancia adherida que la hacía única. Muchos lo han imitado, la gran mayoría fallaron.

El tenista Guillermo Villas era el padrino de su hijo Dante y ,aunque a Luis nunca le gustó mucho, grabó una canción escrita por Villas llamada Children Of The Bells.

Sus letras eran capaces de conectar la tierra y el éter. Nunca renunció a la poesía ni cuando hizo música hippie, blues o new wave. Era un amante de la palabra y la palabra en él se multiplicaba hasta su máxima expresión. Mamerto podrían decir algunos, pero un mamerto sumamente inteligente, capaz de describir precisa y bellamente un atardecer o un basurero.

Luis Alberto era admirador del corredor de autos argentino Juan Manuel Fangio. El automovilismo marcó su vida al punto que toda la vida dibujó carros de carreras con diseños futuristas como pasatiempos.

Mi amigo Víctor Taboada me decía que nada tenia que desmerecer como guitarrista frente a un artista como Allan Holdsworth. Tenía una manera curiosa de atar sus melodías y armonías. Además de creativo y sagaz a la hora de construir melodías, era veloz y pulido. Naturalmente, uno de los mejores guitarristas de América latina.

Como músico influyó a muchos, desde Melero y Calamaro hasta a Cerati. Era un amante del pop pero eso no implicaba que dentro de su música no hubiera matices diferentes, fusiones y un sentido musical premonitorio más que futurista.

El cómico Diego ‘Peter’ Capusotto creó su personaje Luis Almirante Brown inspirado en Spinetta. Luis Alberto se divertía con el tema y a veces hasta lo parodiaba.

Hace cinco años su cuerpo físico quedó vacío. Su alma se dirigió a descansar a algún lugar de las estrellas. Su presencia fue tan fuerte para aquellos a los que nos tocó el corazón que aun lo oímos reír, llorar y contar su punto de vista del mundo en nuestro interior.

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