THOM YORKE BUSCA DESCANSO A ¾

Por Manuel Estévez

@sonoadicto

daydreaming

“Para renacer se requiere haber muerto, pero para cambiar de verdad se debe haber muerto muchas veces”.

Si Ludwig van Beethoven hubiera podido acarrear su piano al otro mundo habría sonado como suena el teclado de al canción ‘Daydreaming’ de Radiohead. Ese compás de tres cuartos en tono menor, disonante por momentos acompaña el recorrido de Thom Yorke por los lugares que recorrió en vida para finalizar en un lugar no tan confortable pero apto para descansar. Yorke parece un personaje extraído de una película europea de Peter GreenawayLars Von Trier, camina lento, con una siniestra sonrisa que lo catapulta sobre el bien y el mal.

Es una obra sencilla en su base pero llena de detalles. Juega con el tres cuartos y se hace binaria por momentos. Sus cuerdas son tan musicales que a la larga no lo son y suenan casi de manera intuitiva como voces desesperadas. Todo complementado por un correcto video de uno de mis directores de cine favoritos Paul Thomas Anderson (Inherent Vice, There Will Be Blood, Boogie Nights, etc).

Cuando estaba en la universidad y escuchaba ‘OK Computer’ pensaba en que era muy denso y que instigaba al escucha a estar triste, soy un enamorado del sonido rockero de ‘The Bends’ y la verdad había renunciado a Radiohead hace muchos años. Hoy comprendí que su música no genera un ambiente lúgubre pero sí hace que los ambientes lúgubres que llevamos por dentro salgan a flote. Una canción como esta puede ser interpretada de muchas maneras, para un suicida poco exitoso puede ser la culminación de un viaje, la llegada a buen término; para alguien con una vida feliz es simplemente un recorrido y la llegada un lugar conocido donde a pesar de las condiciones uno puede estar a gusto.

Puede parecer simplemente una canción sobre el insomnio, probablemente lo es, pero nunca como hoy me había planteado pero cualquier escrito puede ser el último. A veces concebimos que no hay vida más allá de lo conocido y nos aferramos de manera violenta y ciega. De pronto, el día menos pensado, simplemente podemos descubrir que todo en nosotros es una mentira y terminamos haciendo ese último recorrido, puede ser definitivo o no. Ya lo dijeron, basados en Dylan, Nick Cave y sus amigos: “La muerte no es el fin”. Para renacer se requiere haber muerto, pero para cambiar de verdad se debe haber muerto muchas veces.

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