SIEMBRA, CINE NATURALISTA

Por Manuel Estévez

@SonoAdicto

siembra

Anoche leía sobre algunos estrenos colombianos próximos y noté que el tema del postconflicto está muy presente en estas producciones. Es un buen momento para hacer la reflexión del papel del arte dentro de este proceso de paz, sus consecuencias y su visibilización. ¿En qué momento pasamos de ser artistas a ser parte del proceso? ¿El arte debe estar al servicio de lo social? ¿El arte debe estar conectado con la realidad del momento?

Creo que la respuesta para todas las preguntas es sí y no. Todos formamos parte de una sociedad que supuestamente está cambiando para tener un mejor futuro en paz, toda película mueve algo al interior de la gente y el arte puede tener la bonita misión narrar su tiempo y espacio. Ahora el problema es que podemos llegar a saturarnos y dejar de mirar hacia otro sitios. Se podría pensar que el cine de autor fuera ir a sufrir a la sala y el cine comercial a comer maíz y reírse. Toda mi vida he sido pesimista, aburrido y rayado, quizá por eso disfruto algunas películas que muestran el lado oscuro de las personas pero también me gusta ir a reír y soñar un rato, es un equilibrio.

En el caso de ‘Siembra’ tengo algunos sentimientos encontrados. Por una parte es una película surrealista, género que cada día pierde más fuerza en Colombia debido al absurdo general en que vivimos y la manera como hemos perdido el don de sorprendernos, tiene momentos poéticos y planos muy bonitos, con fuerza. El blanco y negro es un recurso muy usado recientemente pero efectivo a la hora de dar una sensación diferente, la mismo tiempo es un arma de doble filo porque espanta espectadores. Una gran película como ‘Nebraska’ estuvo a punto de no ser presentada en Colombia por ese detalle.

Para mi gusto la película tiene una excepcional conexión con la música y sus significantes sociales, además la filmación de las escenas de baile está muy bien lograda, una de las mejores que he visto. Según me enteré se dividieron en dos grupos y mientras unos marcaban las escenas los otros filmaban. La mezcla de sensaciones entre el significado de la muerte para blancos y negros es muy bonita. El blanco lo ve como el fin, el negro como la caminata por un río que conduce a otro lugar. El duelo es la esencia de la película.

Su ritmo es bueno, sin embargo hay algunas escenas un poco largas e inconexas que no entendí su propósito del todo. Creo que la idea es mostrar un panorama general de la vida de este desplazado, siendo un ojo privado para él y sus vecinos en esta invasión. La mezcla de actores naturales (o no actores) con actores profesionales no sale tan pareja. Diego Balanta tiene la pinta, es el personaje, pero le falta oficio actoral y el rigor de la dirección de actores debió ser más estricto. Claro que parte de la suposición porque la intención como les digo pudo ser tratar de hacer un trabajo naturalista.

Angela Osorio y Santiago Lozano codirigen esta película asesorados en el guión por William Vega y producidos por Oscar Ruíz Navia. Es una coproducción internacional. Actualmente en salas de cine.

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