ESTO VIMOS EN EL PRIMER DÍA DE ESTEREO PICNIC 2016

Por Manuel Estévez

@sonoadicto

Foto Juan Echavarría.
Foto Juan Echavarría.

Un muy buen nivel presentó el primer día de Estéreo Picnic 2016. El terrible aguacero que azotó Bogotá sobre las 4 de la tarde y el monumental trancón por la autopista no impidieron que hubiera gente desde temprano en el lugar. El ingreso al festival estuvo ordenado y tranquilo. Escampó cuando la música empezó y sólo encontramos charcos y barro como vestigio de lo que había pasado. El clima ayudó después y sólo hasta bien entrada la noche se sintió frío intenso.

The Kitsch

A veces cuesta trabajo creer que es la misma banda con buenas intenciones que conocimos hace un par de años. Han madurado bastante y no se vieron en nada disminuids por el tamaño de la tarima, por el contrario se hicieron dueños y lo aprovecharon. El buen trabajo de luces y visuales potenció su presentación. Se vio al público conectado, tuvieron la suerte de estar en una carpa y eso atrajo gente a su show que ellos supieron mantener. Mucho rock & roll, diversión, camisas hawayanas, distorsión y una propuesta en tarima que se vi serena y bastante pensada.

Electric Mistakes

Otra banda que ha evolucionado. Sonaron muy bien, buena y potente mezcla. Siento que van por un camino interesante pero recalco algo que les he dicho antes: hay que mejorar el tema del discurso entre las canciones, darle más seguridad. Aprovecharon para tocar sus nuevas canciones, un poco más canónicas y ordenadas que lo que ya conocíamos de ellos, una faceta con menos amalgamas pero mucho más ordenada que no pierde el sonido garaje y sucio. Juan Hernández y Laura Perilla se entienden a la perfección y hacen este entendimiento muy palpable sobre la tarima. Lástima, les faltó público.

1280 Almas

Hay poco que decir. Es una banda consagrada, con tiene un sonido propio, un público fiel y una puesta en escena particular. Suenan ‘La 22’ o ‘Los Planetas’ y la gente se aferra a estos himnos colombianos del rock. Fernando del Castillo, es quizá el frontman colombiano más reconocido por la gente, creo que ser auténtico y consolidar un discurso la clave para agitar o suavizar a placer a la audiencia. Es una banda diferente, nada sonó ni parecido en todo el día, tiene su gente y son ellos. Fin el comunicado.

El Otro Grupo

Son bastante jóvenes y vienen de Santa Marta, su presentación fue interesante con una propuesta de pop rock bien viajado. Buenos músicos, la verdad me sorprendieron, tuvieron en un momento un problema técnico y lo manejaron. Un batero con mucho punch.

Foto Camilo Baez. Cortesía Estéreo Picnic.
Foto Camilo Baez. Cortesía Estéreo Picnic.

Albert Hammond JR

En algún lado leí algo muy cierto y sin pelos lo digo: es el mejor proyecto solista salido de The Strokes. Por momentos me sonó muy pop y complaciente con el medio pero tiene venenitos interesantes, es un gran músico y es generoso con sus compañeros de banda, les abre un espacio y los deja lucir. Más allá del pantalón blanco se le nota el gusto por el sonido y la puesta de Pete Townshend (The Who), no los comparo para nada simplemente me lo recordó muchas veces. Ya no es ese muchacho de afro, de hecho se le ve un poco menos de pelo, se siente un artista maduro que brinda un espectáculo entre lo mainstream y algunos momentos en que s epermite para sí. Interesante concierto.

Of Monster And Man

Un bonita presentación que me recordó buenos momentos en compañía del llamado rock indie hace un tiempo. Es una banda islandesa que navega por muchos estilos entre los místico, lo folk y lo bailable, muy cinematográfica. Buena puesta en escena, tranquila, reflexiva y sin sobresaltos.

Bad Religion

Este quinteto californiano representa la prehistoria del neopunk, es una banda clásica y creo que fue la presentación más emotiva de la noche. Una cita aplazada de 30 años que por fin se concretó, nos dieron alegría a muchos viejos que aun nos creemos adolescentes punks y también a varios adolescentes punks. Sin hacer comparaciones vi mucha gente con camisetas de la agrupación e incluso punk entre la audiencia. Hubo pogo y la cosa sucedió dentro del respeto pero como debía ser. Mi momento cumbre fue cuando tocaron el clásico ‘Do What You Want’. No lo niego, me emocioné y me dio mucho guayabo por los años que han pasado desde que alguien llegó a mi casa con el casete y lo copié. Hoy, a mis 41 años, tengo más claro que nunca el concepto: mala religión.

Ya sin nostalgias, fue una presentación que no dio pausa, rock a la médula. Visuales a penas los suficientes y entrega por parte de los músicos.

The Joy Formidable

Desde Gales llegó este trío muy polifacético. Es una banda que debió venir mucho antes a Colombia. En sus inicios me gustaban mucho por ese cierto sonido shoegaze que representaban, los vi muy contemporáneos con un trabajo musical y escénico que me recordó a Blonde Redhed o incluso Metronomy, mucha suficiencia y amabilidad sobre la tarima. Un sonido elegantemente británico y al cual le faltó un poco más de público. Son una banda realmente formidable.

Tame Impala

La última vez que vi al Impala estaba ciertamente un poco domado, puedo decir que me decepcionó su presentación. Lo de anoche fue tremendo. Psicodelia al mejor estilo, una fuerte conexión con el publico, ambientación precisa y canciones que rebasan los límites en tiempo, texturas y sonido. Los australianos logran combinar lo moderno y lo experimental mientras llevan en un trance a quienes los ven. Presentaron un trabajo de visuales sencillo pero bastante bueno y cercano al video arte ochentero, en este item fueron de los mejores de la fecha.

Kevin Parker y compañía en verdad trajeron mucha alegría al los espectadores con su estilo hippie medido y contemporáneo.

La MiniTK del Miedo

Esta banda revive de manera muy fehaciente el gusto del colombiano por el chuchuchucu en sus diversas presentaciones. Es una banda de merengue gótico o de dark wave dominicano, ustedes escogen. Son efectivos a la hora de hacer bailar a un público plagado de gente darks que disfruta del meneo y explotan a la perfección la nostalgia. Es una exacerbación de los sexual que por momentos cae en la rutina. Bueno visuales y un concepto muy definido en lo estético.

Die Antwoord

En este caso la música pasa a un segundo plano, la banda son sus dos cantantes. Son alucinantes, sexies, todo lo que un productor puede desear. Yolandi es sexo puro, sus gritos, sus meneos, su presencia escénica. Ninja es desmedido, ese tipo feo pero que hace un alarde sexual tan prominente que atrae la curiosidad femenina. Son muy boquisucios, son ellos, han logrado un concepto a partir de sus propias personas creando un mito. Su performance es magnético y atrapa con toda la suficiencia todos. Muchos nos desvivimos en términos musicales y anoche esta pareja de sudafricanos nos demostró que lo importante va por dentro, va en el talento y la actitud de un artista.

Foto Victoria Holguin. Cortesía Estéreo Picnic.
Foto Victoria Holguin. Cortesía Estéreo Picnic.
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