10 DISCOS COLOMBIANOS EN EL 2015 PARA SENTARSE A ESCUCHAR (Y COMPRAR)

Por Redacción Sono

@RevistaSono

Sin ningún orden específico, presentamos algunos discos colombianos que a nuestro juicio se han destacado en el 2015. Agradecemos a los artistas y representantes que nos han hecho llegar su material y nos han permitido sentarnos a apreciar su trabajo.

Nanook el último Esquimal – El Pánico no se Azara

Desde hace un par de años esta banda es la más fuerte nueva representación de ese rock bogotano urbano y coloquial de los 90s. Un gran disco, punkero, referencial a la ciudad y honesto. Es bueno reconocer en donde se vive a través de las letras de un disco. Genial cover de Nick Cave incluido.

Diamante Eléctrico – B

Un disco muy parejo. Distorsionado y con un sonido sucio como denominador común. Varias canciones destacadas y el sello particular de una banda que maneja sus posibilidades de manera inteligente y sabe explotar lo mejor de sí.

Oh’LaVille – Anaranjado

Un sonido pop rock con implicaciones alternativas que se basa en la simplicidad para lograr bonitas canciones totalmente llenas de sentido. Una evolución interesante para una banda que tuvo inicios muy acústicos hace ya unos años.

Tappan – Teoría de la Máquina Imperfecta

Un disco muy bien compuesto, coros contrastados con las estrofas y una interesante manera de permitir el lucimiento individual. Un disco más colorido que ‘Carne’, el anterior trabajo, desde su carátula hasta su música.

Patricio Stiglich Project – True Colors

Las bandas crecen cuando es posible notar cambios significativos en su concepto entre disco y disco. PSP encuentra cada vez un balance más importante entre los que es virtuoso y lo digerible. Un disco que se deja oír y se entiende de una sola pasada.

Animales Blancos – La Vaca

Quizá lo más simpático de este conteo. Muy buen humor y a la vez una interesante complejidad musical bajo varias capas sonoras. Un disco grabado en condiciones completamente hippies muy bien logrado.

Sereno – Paisajes Sonoros

El disco más bonito que nos han entregado este año. Un álbum doble electrónico impecable de fusión y de autogestión, ya que incluye un arte completamente excepcional. Un trabajo de varios años que nos llegó en un reciente viaje a Antioquia.

Ságan – Cada Célula

Este dúo representa la nueva sangre a géneros que se han olvidado un tanto en círculos jóvenes y más comerciales. Un disco gentil con el oyente y muy bien producido, lleno de canciones que aunque se parecen mucho entre sí mantienen sutiles diferencias.

Skampida – Transmutante

Una colección que incluye covers que la banda ha tocado por años, sencillos muy conocidos y joyitas como ‘Videli Noch’. Distintos géneros que se estiran hasta lograr extremos interesantes. A pesar de ser una recopilación mantiene una esencia que la unifica y la hace sonar como una pieza unitaria.

Tokai – Radio Nefasto

Rap, electro y una mezcla que por momentos parece muy urbana y under mientras que en otros puede ser sumamente mainstream. Un disco lleno de buenos sencillos al vue hay que ponerle mucho cuidado.

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