CUANDO LA FUERZA DESPERTÓ EL JEDI TODAVÍA ESTABA AHÍ

Por Manuel Estévez

@Sonoadicto

Foto tomada de starwars.wikia.com.
Foto tomada de starwars.wikia.com.

Hace unos meses asistí a una conferencia en la cual nos hablaban de la importancia de vender universos más que historias y recalcaban la importancia de esto en sagas como la de ‘El Señor de los Anillos’. Inmediatamente me devolví en el tiempo y recordé cuando mi mamá me llevó a ver ‘La Guerra de las Galaxias’, tenía tres años y en el ‘Imperio Contraataca’ como seis. Realmente me enamoré de la saga por los libros que mi padrastro, un físico muy racional, me regaló. Nos sentábamos por horas a hablar de las posibilidades de los personajes, un día analizamos como Darth Vader podía aniquilar a la galaxia con su pensamiento, en otra ocasión hablamos de los viajes a la velocidad de la luz y terminé leyendo a Stephen Hawking, Era algo más allá de una película taquillera para nosotros.

Siempre fui aficionado a los aeromodelos y empecé a construir las naves en balso, cartón paja, etc. El problema era que no tenía fotos de los vehículos, sólo hasta ‘El Regreso del Jedi’ pude ver bien cómo era el Millenium Falcon porque me regalaron un modelo para armar. Sin embargo por muchos años soñé con un universo a través de los libros y sus descripciones. Luego, ya adolescente, recree la batalla de Endor. Construí las dos flotas elaborando casi industrialmente cada escuadrón tratando de mantener la escala de referencia entre todas las naves. Algo muy marcado que me dejó este trabajo fue la manera de contar, de medir y la sensación de siempre estar pilotando un caza ala x, a veces vuelvo y lo siento.

La música de John Williams es un punto aparte. Como músico le aprendí más de composición a este señor que a un montón de maestros y rockeros. Esa capacidad de emocionar es única y mi partitura favorita corresponde al ‘Imperio Contraaataca’, a muchos les sonará igual pero tiene sus diferencias. Ahí creo el tema de Yoda, el de Leía y la célebre ‘Marcha Imperial’. Además de gustarme me abrió el camino a entender un poco más la música clásica, que respeto aunque no me gusta tanto. Igual que Woody Allen escuchó Wagner y me dan ganas de invadir Polonia.

Los personajes eran muy definidos. Aunque de niño sólo se me quedaban Chewbacca, R2D2 y C3PO, la capacidad de Lucas de escoger a ‘don nadies’ para sus películas funcionó muy bien en su primera saga, en la segunda fracasó estruendosamente con Anakin Skywalker (niño y joven). Un par de años después vi a ese chico haciendo de Bob Dylan y la verdad que fue triste. El único actor de la serie original que logró una carrera importante fue Harrison Ford, aunque Han Solo e Indiana Jones sean el mismo personaje y últimamente sea más destacado por ser el esposo de Ally Mcbeal. La mayoría de actores fueron relegados a ser atracciones convenciones de fans, menos David Prowse (Darth Vader), a quien Luces le prohibió incluso esto por los problemas entre ambos suscitada por la eliminación de su voz de la interpretación del villano galáctico.

Anoche vi ‘El Despertar de la Fuerza’ y tomé una decisión importante: voy a dejar de considerar las precuelas y las reediciones como parte de ‘La Guerra de Las Galaxias’, quizá ‘La Venganza de los Sith como documento del paso de Anakin a Vader. Lucas no fue capaz de soportar filosóficamente el mundo que creó y en su afán de llenarse de plata lo destruyó. Películas sin alma, sin poder, sin nada. De generar un gran impacto con una película que podría llamarse hoy indie e innovadora pasó a un cine recargado de efectos donde la historia se diluyó entre las volteretas de Yoda (personaje miserablemente humillado por Lucas en las precuelas), las rabietas de Anakin, la inexpresividad de Kenobi, el superficial glamour de Padme y el ver a Samuel Jackson decir líneas que a leguas se notaba que no se creía. Era una sobreexplotación del computador, que no digo no sea un trabajo el berraco, pero muy innecesaria y antinatural. Se hubiera podido contar en una sola película sin problema, incluso en un flashback.

De esta entrega me quedo con el regreso que hace JJ a la estética original (cercana a la Segunda Guerra Mundial), la manera como la fuerza vuelve a tomar relevancia, imágenes de batallas que habíamos visto en ilustraciones y cuentos, la multiracialidad (humana y extraterrestre) y la cinematografía. No me agradó la actuación de John Boyega, el humor flojo, la falta de carisma de Adam Drive (me encantó la esencia del personaje y espero lo aprovechen mejor), la falta de corazón de la batalla aérea final, y la música no me emocionó tanto. Creo que los tiempos cambian y esta fusión de ‘La Guerra de las Galaxias’ y ‘El Regreso del Jedi’ es más película que todas las precuelas, de hecho ‘Space Balls’, la parodia que realizó Mel Brooks, es también mejor que esas tres piezas plastificadas y sosas.

Es claro que hablamos de una saga que genera todo tipo de pasiones, lo cual no me impide asumir y entender que podrían ser mucho mejores y que existen saltos torpes en la narración de la historia, actuaciones planas y demasiada casualidad permanente en sus historias. A pesar de todo esto nos dejó frases para la posteridad, adelantos tecnológicos en sonido y efectos visuales, universos por descubrir y el deseo de soñar con sitios a los que jamás hubiéramos imaginado visitar, incluso en nuestro interior.

Ya son dos navidades sin mi padrastro, un saludo hasta esa galaxia muy lejana donde se encuentra.

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