LA BOGOTÁ CALIENTE EN LOS OJOS DE UN NIÑO

Por Ximena Martínez Bernal

@puntoekis

las tetas

“Escenas devastadoras e impactantes, buenas actuaciones, las locaciones sórdidas están vestidas y maquilladas por sí solas”.

La película ‘Las Tetas de Mi Madre’ de Carlos Zapata llega para reforzar y convencernos de la atmósfera que nos circunda, una calamidad constante, una herida que por fuerza de la costumbre ya no duele y por la indiferencia estatal tampoco sana, la latencia de un mundo que da pena mostrar pero que ahí está afuera de las películas, la deformidad de la sociedad, esa asimetría que contrasta con las urbes en donde las altas esferas tampoco se pueden escapar, a diario se ve el cuadro extrañamente enternecedor y chocante de un menor de edad que limpia con su puño negro y mal oliente las farolas de un lujoso auto en un semáforo estrato seis ante un conductor que con doscientos pesos limpia los minutos de vergüenza que la luz roja le pone todos los días en su camino; esta escena es apenas el esbozo más decente del escabroso ambiente que se vive en ese mundillo estrato cero, un lugar que se renombró para que sonara más neoyorquino y “más cool”, el Bronx… de Bogotá.

Sin embargo no todos los niños con la fatalidad a cuestas se ganan la poca vida en un semáforo, otros como Martín el protagonista interpretado por Billy y Santiago Heins, tiene la suerte de ir al colegio y sueña como muchos viajar al maravilloso mundo de Disney con las ganancias del oficio de repartidor de pizzas, sueño convertido en pesadilla por causa de una madre víctima de las pocas oportunidades y la ignorancia, también por las vivencias hostiles del gueto que hunden a Martín no precisamente en un mundo de maravillas sino en la pesadilla de una desfavorable realidad, como si no fuera suficiente, el conflicto edípico también aparece.

‘Las Tetas de Mi Madre’ es una película que se destaca por su mensaje y porque nada en ella es ficción, cumple con lo que se propone el arte que es dejar reflexionando al espectador, realmente hay una enseñanza. Escenas devastadoras e impactantes, buenas actuaciones, las locaciones sórdidas están vestidas y maquilladas por sí solas, la música conforme a la temática está a cargo de la agrupación de rap Crack Family quienes critican las angustias de la sociedad.

En conclusión, frente a la acostumbrada temática de violencia del conflicto armado, Las Tetas de Mi Madre muestra otro tipo de violencia no menos importante y de la que también es necesario conocer, especialmente si es contada a través de la resquebrajada inocencia de un niño, quizás el mismo que nos lleve la pizza a la comodidad de nuestras casas durante el próximo partido de fútbol.

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