La historia de un payaso.

Por Manuel Estévez

Fotografía cortesía Idartes.
Fotografía cortesía Idartes.

Los payasos han sido siempre personajes enigmáticos que causan sentimientos encontrados. Algunas personas se divierten con ellos, otras les tienen pavor. Quizá sea porque realmente son seres de sentimientos encontrados. Es curiosa la ambivalencia entre el humor y la desgracia. Personajes como Pennywise (El terrorífico payado de la película It) o El Payaso Krusty muestran siempre dos caras: una pública de sonrisa perfecta y otra privada llena de angustia y mal humor. El payaso es la vida misma que nos obliga a tener una cara para los demás y otra para nosotros.

No sólo el cine los ha referenciado, la música se ha nutrido de estas figuras emblemáticas de la contradicción. Recordemos a Andy Montañez cantando “dicen que soy un payaso”, José José y seca forma de decir “Payaso” o el video de David Bowie de la canción Ashes To Ashes en el cual representa un antiguo payaso.

Francis Lebarbier representa a Jonny Berouette, un actor que lentamente y al ritmo del acordeón de Gerard Baraton vive su vida recordando el universal Charlot, el personaje de Charlie Chaplin. Es un payaso que termina su función y camino a casa arrastra frustraciones y sueños por cumplir con el maquillaje fuera de lugar.

Viernes 3 de mayo

Teatro Jorge Eliecer Gaitán

8 pm.

Boletería en Tu boleta y taquilla del teatro.

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