El cumpleaños de un antihéroe

Por Manuel Estévez

Fotografía tomada de www.revistagq.com.
Fotografía tomada de http://www.revistagq.com.

Tarantino cumplió ayer 50 años. Es sin duda el mejor ejemplo de cómo se puede remezclar y traer a la actualidad el pasado glorioso que mucho reclaman. Su magia radica en dos factores: la narrativa única que tiene y su manera de ver el cine y la música y aprovechar sus recursos e hitos. Tarantino reinventa sutilmente, mucho podrán referirse a él como un plagiador, pero esos mucho que lo critican no han visto la mitad de cine que él sí.

Recuerdo cuando vi Pulp Fiction como si fuera ayer y recuerdo el desconcierto que logró causar con su combinación de Pop Art, violencia y humor negro. Recuerdo la violación de Ving Rhames, la inyección de adrenalina en el corazón a Uma Thurman y una frase que se quedo en mi cabeza por siempre de Vincent Vega referente a que es mejor ir a masturbarse a la casa y evitarse líos. Recuerdo haber visto un discutible y ligero artículo sobre el director en TV diciendo que era homosexual y periquero, era el centro de atención de la cultura por aquellos días y todo mundo quería hablar sobre él. La Palma de oro y el Oscar se ligaron por este, en ese entonces, “niño terrible”. El trabajo de  Quentin fue la comunión entre lo comercial y el cine de autor a principios de los noventa en la tercera película que hacía y primera que veíamos en Colombia.

Luego supe que había escrito Asesinos por naturaleza, seguramente pensando en el Mass media con que tanto jodían en esa época. Luego fui al cine cautivado por su colaboración con Robert Rodríguez en Del Crepúsculo al amanecer, sólo con ver el baile de Salma Hayek y escuchar la música de Tito Larriva, sabía que me iba a gustar esta película. Fue amor a primera vista.

Ya en la universidad, Mauricio Laurens nos presentó en su clase de cine Reservoir Dogs, el segundo largometraje de Tarantino, donde el personaje de Vincent Vega se dedicaba brutalmente a la otorrinolaringología. Nos presentaba a un grupo de asaltantes que se identificaban por colores y en la cual logró reunir a un elenco de lujo que trabajo simplemente por lo interesante que les resultaba el proyecto. Incluso el actor Harvey Kietel (quien interpretaba al señor blanco) coprodujo la película. Ese año (1993) fue considerado el mejor nuevo director por la crítica inglesa. Debo admitir que nunca vi su primera película My Best Friend Birthday de 1987.

En 1996 aportó un segmento al proyecto compartido Cuatro Cuartos llamado El Hombre de Hollywood, fue cuando la vi, años después, que comprendí de que me hallaba ante un remezclador en una historia que me recordó inmediatamente el cine de Hitchcook, director de quién también tomó la idea de aparecer en cameos en sus propias película, con la diferencia que a Quentin le gusta morir de forma sangrienta frente a la cámara. Su mejor muerte para mi gusto fue en Django, no les digo cómo pero es tremenda.

Luego comenzó de frente a tratar con géneros de culto underground viejos como el Blackexplotation en Jackie Brown, de la cual me gustó su música nada más. El Roadmovie en Death Proof,  el Naziexplotation en Bastados sin gloria y el Western en Django. Pero no me olvido de su mejor película en mi criterio Kill Bill, ahí los mezcló todos. Combinó lo que parecía imposible de juntar y logró una pieza completamente increíble que visualmente tiene tantos recursos que podría llegar a aburrir, pero su ritmo es tan sólido que eso nunca sucede. Demostró para qué le ha servido todo el cine que había visto.

Tarantino se inventó la forma de reinventar el cine B, la serie Z y todo aquello que parecía caduco o de mala calidad. Muchos no conocerían al Dick Dale “Rey del Surf” de no ser porque toca el tema principal de Pulp Fiction. John Travolta estaría haciendo peores películas que las que filma de no ser por su baila con Uma Thurman. El cine de autor no se habría nutrido de estos elementos de autocrítica a la sociedad y anti valores. Seguiríamos viendo narrativa lineal en el cine y diálogos cómodos y aburridos.

Quentin Tarantino, Dios lo bendiga en su cumpleaños y gracias por regalarnos su visión del cine.

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Un comentario

  1. […] Quentin Tarantino no sólo presentó un espectáculo visual creativo y altamente elaborado en su película ‘Kill Bill’, también hizo la presentación en sociedad para muchos de la banda The 5,6,7,8´s. El director conoció la banda al escucharla en un almacén de ropa en Japón. Recordemos que Tarantino a través de su cine a impulsado o reimpulsado las canciones de artistas como Dick Dale, Kool & The Gang y el mismo David Bowie. […]

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