El lado oscuro de la mente

Por Manuel Estévez

Imagen tomada de www.theclinic.cl
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Hace 40 años fue publicado en Inglaterra el disco Dark Side Of The Moon considerado por muchos la obra cumbre en la discografía de Pink Floyd. El año era 1973 y la banda venía en evolución constante. Desde sus inicios como teloneros de The Who y su incursión en la más pura Psicodelia gracias al aporte de Syd Barret, su primer guitarrista y vocalista. A la llegada de David Gilmour la banda tomó matices cada vez más progresivos hasta alcanzar  este trabajo que los posicionó nivel mundial.  La imagen del prisma reflejando un haz de luz fue diseñada por el colectivo de diseñadores HipgnosisGeorge Hardie atendió la solicitud de Richard Wright de elaborar algo elegante y diseñó, tras una lluvia de ideas con la misma banda, la que es considerada hasta hoy una de las mejores portadas de la historia de Rock. Curiosamente la disquera EMI no se hallaba del todo satisfecha con este arte por considerarlo inferior al de portadas previas de la banda. Dark Side Of The Moon permaneció 811 semanas en el listado 200 de Billboard y está entre los 10 discos más vendidos en al historia de Inglaterra. Las ganancias hicieron ricos a los miembros de la banda y sirvieron para financiar la película Monty Pithon And The Holy Grail. Se ha hablado muchas veces de la sincronía entre este trabajo y la película El Mago de Oz de 1939, pero esta teoría ha sido desmentida por los músicos.

En alguna oportunidad charlé con Alan Parsons, ingeniero de sonido del disco, y me dijo que fue un muy buen momento por la fraternidad que existía dentro de Pink Floyd. También me habló sobre la desaparición comercial de estos discos conceptuales por la llegada del mp3 y el giro cultural que habían dado la industria por estar más enfocada a lanzar sencillos.  La historia dice que Waters y Gilmour siempre han minimizado el trabajo de Parsons, pero Wright ha sido elogioso en sus palabras para este célebre ingeniero.

El disco inicia con el intro Speak To Me, con  el sonido de los latidos de un corazón que poco a poco se reverbera más. De la nada surge la canción Breath, inolvidable en su presentación en el concierto benéfico Live 8, última vez que pudimos ver a los cuatro integrantes de la agrupación juntos tras la muerte de Richard Wright. Prosigue On The Run con un acercamiento importante a la música electrónica por el uso de un sintetizador que acelera una sencilla sucesión de notas hasta un grado realmente esquizoide. La icónica Time, sus relojes y su inicio lleno de juegos de percusión “Ticking away the moments that make up a dull day…”. The Great Gig In The Sky y su increíble juego de voces que me conmocionó cuando era un niño, es una canción capaz de conectarnos con nuestra emoción y condición humana interior. Money es un rock blues en 7/4 que siempre me tomó del pelo al tocarla, la recuerdo como la música de presentación de un programa institucional en la televisión colombiana en los 80, pero también por la desgarradora forma en Gilmour le reclamaba al dinero y sus desventajas. La antibélica Us And Them debe tener uno de los delays aplicados a una voz más recordados de la historia “Us…us…us and Them…them…them” y ese coro poderoso e inmenso que explota con toda la majestuosidad en medio de unas estrofas pausadas y suaves. Any Colour you Like resulta una de las piezas más experimentales del disco con el juego entre teclados y guitarra. Cierran disco dos canciones que parecen versiones entre sí de la otra Brain Damage y Eclipse, claramente dedicadas a Syd Barret. Durante muchos años escuché que las risas que suenan en Brain Damage  eran de Paul McCartney, pero luego leí en algún lado que no era cierto “The lunatic is on the grass…”. Con Eclipse siempre sentí una potente influencia de The Beatles. Incluso comparé de chico estás dos canciones con Strawberry Fields Forever y Glass Onion.

Debo decir que de niño leía, sin haber escuchado el disco, que se trataba de una obra maestra y la primera vez que lo vi en acetato en una discotienda me desilusioné por pensar que tenía muy pocas canciones, tenía 12 años. Luego me hice muy fan de The Wall por la película y años después me senté a escuchar Dark Side con buenos resultados. Es el lado oscuro de la mente, el de la locura que se comprende mejor si se puede consumir en una sentada frente al equipo de sonido. Tuve la suerte de ver a Roger Waters presentado su gira de este disco en Bogotá hace poco más de un lustro, sin duda alguna el mejor concierto de mi vida aunque sólo hubiera un 25% del cuarteto original.

Que nadie olvide que el 24 de marzo de 1973 David Gilmour, Richard Wright, Nick Mason y Roger Waters presentaron en Inglaterra este trabajo clásico en la historia del rock. No es mi disco favorito de toda la vida pero logra erizar mi piel cuando saco el tiempo para sentarme a escucharlo frente a un buen parlante y en el tan olvidado acto de sacar tiempo para nosotros mismos en medio de la velocidad e inmediatez de este mundo que hemos creado.

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