La ‘Psicosis’ compulsiva de Hitchcock

Por Manuel Estévez

Toni Collette, Anthony Hopkins y Hellen Mirren en 'Hitchcock'. Fotografía tomada de www.theepochtimes.com -
Toni Collette, Anthony Hopkins y Hellen Mirren en ‘Hitchcock’. Fotografía tomada de http://www.theepochtimes.com

Sasha Gervasi (La Terminal) nos presenta ‘Hitchcock’, una película sobre un pasaje particular en la vida del director de cine británico Alfred Hitchcock. La historia se ubica a finales de los cincuenta cuando Hitchcock (Anthony Hopkins) se encuentra en un momento de equilibrio y fama. Luego del la floja taquilla de ‘Vertigo’, su siguiente película ‘North By Northwest’, un Thriller de espionaje, es un gran de éxito y su prestigio como director se mantiene intacto, sin embargo el tiempo pasa y siente la necesidad de involucrarse en nuevos trabajos. Busca un guión para su nueva película cuando recibe el libro ‘Psicosis’ de Robert Bloch, una escatológica adaptación de la vida real del asesino Ed Gein. El estudio rechaza su guión y le exige hacer otra película de espías, lo cual lo obsesiona y encapricha aún más con este proyecto y decide costear por su cuenta la filmación en una carrera contra el presupuesto, la censura, la sensación de fracaso que muchos tienen e incluso su matrimonio.

Gervasi nos presentan a un Hitchcock seguro solamente de sus capacidades como director. El prestigio del ingles está avalado por más de 50 producciones entre 1925 y 1972. Dirigió a notables figuras como Grace Kelly, James Stewart, Cary Grant, James Mason, entre muchos otros. Yo personalmente lo conocí gracias a la serie de TV ‘Hitchcock presenta’ que era transmitida cuando yo era un niño y que manejaba un negro sentido del humor en historias bastante peculiares que usualmente dejaban sinsabores en sus protagonistas. Jueves en la noche si mi memoria no me falla. Por otra parte y regresando a la película, Hitchcock luce como un tipo obsesivo por la comida, las mujeres y el lujo que se convierte en una sombra siniestra que recorre el estudio de filmación. Es un personaje frío y calculador pero extremadamente ansioso y dependiente de su esposa y guionista Alma Reville (Hellen Mirren), quien lo acompaña desde un bajo perfil. El elenco se completa con la asistente del director Peggy Robertson (Toni Collette); las actrices Janet Leigh (Scarlett Johansson), Vera Miles (Jessica Biel); el propio asesino Ed Gein (Michael Wincott) y una breve pero bien lograda caracterización de Anthony Perkins realizada por James D’Arcy. Como dato anecdótico hay una pequeña intervención de Ralph Macchio (Karate Kid) como Joseph Stephano escritor de la adaptación del libro para cine.

Ed Gein fue el asesino y sicópata de más relevancia en los años 50. Su tormentosa relación de sumisión con su madre lo llevó a la muerte de esta a saquear numerosas tumbas y asesinar de manera probada a dos mujeres para almacenar sus órgano e incluso confeccionar elementos caseros con ellos. Su “agradable” colección fue fotografiada y luego destruida y Gein fue confinado en un hospital mental sonde destacó por su buen comportamiento hasta el día de su muerte. Negó ser necrofílico ya que no le gustaba el olor de las muertas. Un pulcro y amable asesino dirán algunos. Sus actos han sido llevados al cine y la música inspirando no sólo a Hitchcock sino también producciones como ‘Masacre en Texas’, ‘El Silencio de los inocentes’ (Protagonizada por Hopkins y donde presuntamente pudo haberse interesado en la historia), además de numerosas canciones de Rap y Metal. Los miembros de Marilyn Manson usaban el nombre de una diva de Hollywood y el apellido de una asesino en serie por lo cual el fallecido bajista Bradley Stewart utilizó el nombre Gidget Gein, fusionando el nombre de una adolescente surfista que protagonizaba una serie juvenil en 1959 con el de Gein.

La música de Danny Elfman simplemente deja fluir la película. Mucho más emotiva es la escena en que Bernard Herman (Paul Schackman) propone la música para la escena de la ducha, de la cual Hitchcock no luce del todo convencido. Terri Taylor hace un buen trabajo en el casting, escogiendo a los actores adecuados para personificar a estos personajes reales.

Debo decir que la película tiene una dosis de datos históricos importante y es valiosa como documento para quienes amamos el cine, además de sus vivaces e inteligentes diálogos. Sin embargo confieso que personalmente considero que su ritmo es disparejo. Su final es emotivo y dinámico, eso paga completamente la entrada al teatro, pero el proceso para llegar a este punto es algo lento. Escuché que los realizadores se disgustaron al no ser nominados a los Premios Oscar, yo destaco la actuación de Helen Mirren, ya que adquiere un papel incluso más protagónico que Hopkins. Esta película reafirma la tesis de que el arte requiere sacrificios y que muchas obras importantes deben ser paridas con dolor por sus creadores. Esa es mi percepción y reseña de esta película, espero que la vean y se hagan la propia.

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