El Rock ha muerto. Apuntes sobre la diversidad en Rock al Parque

Por Daniel Bonilla

Rock al parque. Gina Navarro

Alguna vez me dijeron que existía una banda llamada The Clash, y que tocaban punk. Qué es el punk, pregunté, y me explicaron, con aguda precisión histórica, que era un subgénero del rock aparecido en la segunda mitad de la década de los setenta, caracterizado por el retorno a la sencillez armónica, primaban en él la fuerza escénica, la irreverencia y la respuesta política frente a lo establecido, la injusticia y la desigualdad social. Muy bien, pensé yo en ese entonces, el punk lucía como la música que quería escuchar. Escuché a The Clash y aún hoy los sigo escuchando, son posiblemente una de mis bandas favoritas, pero no por ser todo eso que me dijeron que era, sino simplemente porque cuando el llamado punk, la música de los tres acordes y la autodestrucción, se convirtió en una constante de todos los grupillos que querían figurar en los medios y vender miles de discos, ellos tomaron la actitud más punk posible: dejar de tocar punk. Y ahí lo pueden comprobar quienes vayan a sus discos, en los que puede uno encontrarse con teclados, saxofones, ritmos tropicales, guiños al reggae, secuencias electrónicas, rockabilly y un montón de cosas más. Cuando el rock llegó a un nivel de sofisticación exageradísimo, cuando entró en el terreno de la música académica y compleja, los jóvenes desempleados de Londres respondieron con camisetas en las que se leía “I hate Pink Floyd”, gritando con ello que la música que había nacido en los burdeles y bares en Estados Unidos, que llegó como polizonte en barco a Inglaterra y que fue acogida por una juventud marginada y en plena emancipación respecto de la generación de sus mayores, había entrado a círculos intelectuales de los que se sentían excluidos. El punk devolvió ese espíritu al rock, inyectó nueva vida a esa corriente musical que empezó a vender discos por millones alrededor del mundo y que entró a hacer parte del glamur y las pasarelas. Claro, cuando el punk también se convirtió en una mina de oro para los músicos y las disqueras, murió, y eso ocurrió en menos de cinco años. Los mismos miembros de The Clash prefirieron ocuparse de otros asuntos, formar otras bandas y experimentar por caminos diversos, así que disolvieron el grupo – su último disco no cuenta con ninguno de sus miembros originales–, pero para la historia queda que ellos solos fueron una de las más grandes revoluciones del rock porque entendieron que iba más allá de la música misma, que si algo no podían perder eran sus raíces en lo popular, lo marginal y lo excluido, por eso alrededor del mundo la influencia que dejaron se nota en bandas como la No Smoking Orchestra al mando de Emir Kusturica, Los Fabulosos Cadillacs, el Sargento García o las 1280 almas, todas ellas, bandas (y cantante) que han sabido entroncar la música de la guitarra, el bajo y la batería con los colores locales de sus geografías propias.

No creo en la “pureza” del rock. Eso me suena más bien como a “pereza”, porque para muchos es más fácil repetir las fórmulas que han dado resultados para otros. Esos convencionalismos de los géneros que muchos denominan ingenuamente “puros”, es una suerte de lápida que el rock siempre ha tenido que llevar a cuestas. Por eso, a pesar de que las letras de muchas de las bandas de metal pesado y otros géneros extremos, canten alabando la rebeldía e inviten al destronamiento de los poderes establecidos, religiosos, políticos o sociales, su música es exageradamente repetitiva, monótona y predecible. Son pocos los que realmente proponen algo diferente o salido de las normas.

Para mí, el rock & roll hace rato dejó de ser simplemente una música. Su espíritu crítico y de respuesta va más allá de una guitarra, un bajo y una batería. Yo puedo “mecerme y rodar” con muchos sonidos pero me he dado cuenta de que montones de los que se dicen roqueros, resultaron más conservadores que mis abuelos. Veo más punkera a Calle 13 que muchas bandas contemporáneas de punk. Veo más metalero a alguien como John Zorn que muchas de las bandas más “oscuras” de la escena. Confío más en la vanguardia de gente como Edson Velandia o Mike Patton, que en el virtuosismo excesivo pero sin espíritu de muchos. Bob Marley fue mucho más roquero que Genne Simons, el primero cantaba a favor de la libertad y la abolición de las desigualdades, el segundo solo ha utilizado la música para hacer dinero.

Este año, muchos de los que se autodenominan roqueros colombianos han estado bombardeando las redes sociales y llamando a las emisoras para protestar por el cambio de dirección de la música en Rock al Parque, se volvieron los más convencionales de todos, seguramente se les olvidó que justamente que desde sus orígenes el rock es lo anticonvencional. Llama profundamente la atención que exista ahora un público que exija que esta música tenga que acomodarse a esquemas rígidos y que no admita la experimentación en ella misma. Cuando el rock en inglés se convierte en la norma, no hay nada más roquero que cantar rock en español, en serbocroata, en francés, en ruso o en cantonés. Los Beatles lo supieron, cuando su música se estaba convirtiendo en un puñado de melodías dulces y repetitivas, supieron reinventarse y acudieron a todo aquello de lo que podían echar mano para revolucionar la música desde adentro, desde sonidos electrónicos, técnicas novedosas de grabación y estructuras de la música clásica hasta armonías traídas de Oriente. Lo han hecho también David Bowie, Peter Gabriel, Queen, Frank Zappa, Trent Reznor, los Beastie Boys, Lou Reed, Iggy Pop, The Mars Volta, Omar Rodriguez Lopez, Charly García, y muchos más, por eso son únicos e inclasificables.

Un chico con un cuerpo formado en gimnasio, tatuado, con voz potente y agresiva, no me dice más de la actitud roquera que un combo de champeta de la zona más deprimida de Cartagena, porque estos últimos se me antojan más cercanos a los jóvenes de los cincuenta y sesenta, huérfanos de los padres que la guerra les arrebató y abandonados a su suerte sin oportunidades para educarse o trabajar. El rock de mi pueblo es la cumbia, ¿o alguien va a negar que el compás de 2/4 es el mismo del rock anglo y de casi toda la música popular?

Por eso celebro que en este Rock al Parque hayan compartido escenario bandas como los luciferinos Inquisition, los guapachosos Systema Solar, los irreverentes Skindred, el experimental Saul Williams, los sicodélicos Blonde Redhead, los siempre anárquicos Siniestro Total, los africanizados Dub Incorporation y el desquiciado y ahora rehabilitado Charly García. Y no por el cuento de la diversidad, que es más un discurso político del que no es pertinente hablar acá. Lo es porque cuando existe un festival auspiciado por entes gubernamentales, quiere decir que el rock (lo que sea que ese término signifique a estas alturas) ya pertenece al conjunto de las expresiones socialmente aceptadas, y que su discurso contestatario ya pasa a ser una bandera más que un gobierno pluralista puede y debe admitir. Es decir, lo que nació como resistencia, ahora tiene un espacio y un tiempo en el que es lícito “alocarse”, se ha reglamentado el desarreglo de los sentidos. En últimas, el arribo al Simón Bolívar cada año no difiere del Camino de Santiago o la peregrinación a La Meca. El rock como congregación ha sido admitido en los cánones oficialistas, y no hay otra manera de que se salve si no es convirtiéndose en una constante revolución contra sí mismo. El rock es una música, una industria, una actitud y en los últimos años, escenario de reivindicaciones sociales y banderas ideológicas de todo tipo, pero creo que no tiene otra forma de sobrevivir, aunque suene paradójico, más que a través del autosacrificio, más que matándose una y otra vez, para renacer con otros ropajes y múltiples mutaciones. Si no es así, lo único que tendremos es una iglesia más, sostenida por doctrinas rígidas y anquilosadas y, lo peor, que la libertad de sus seguidores estará limitada a los dictámenes de un mercado que ordena gozar con una música en especial (llámese pop, salsa, reguetón, rock, cumbia o dance), sin que nadie se dé cuenta de que esa orden existe. Los nombres y las etiquetas de la música funcionaron durante mucho tiempo como la guía para encontrarla en las tiendas de discos pero esa denominación siempre provino de alguien más, de un otro ajeno que decidía por nosotros y cuya decisión aceptábamos, pero bueno, no hay que olvidar que las tiendas de discos ya no existen. El rock ha muerto, no hay palabras más certeras, y es la única manera para que sobreviva, morir como mercancía y dogma y renacer como una piedra que incomoda, que mina las convenciones y los formalismos, pero que se alimenta constantemente de ellos. No importa que por el camino hasta los mismos fanáticos se resistan, el sentido de “sacudir la cabeza” al ritmo de la música, no es otro que el de sacudirse de los propios prejuicios y de las creencias obsoletas, y si el rock sigue logrando eso, se mantendrá vivo para las generaciones venideras.

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27 comentarios

  1. Yo diría antes q criticar sobre bandas y de hablar de rock, es q debemos admitir q el rock no a muerto si no se a convertido en algo generacional, mucha de la culpa la tenemos quienes medimos nuestra experiencia musical ochentera y noventera, y q nos resistimos a dejar en manos de la nueva generación de jóvenes la experimentación. Si bien nuestras raíces folclóricas aportarían mucho al rock, noes nuestra culpa pues el peso q le adjudicamos al rock es el rechazo a la cultura de nuestros padres q nos mostraron un país colombiano repleto de carteles y narcos plagados de idiosincrasia q inundaban los noticieros de aquellas épocas y q ahora reaparecen en novelas como algo novedoso.
    Es por eso q no eximimos q los q no conocieron ese rechazo por las costumbres colombianas q ahora se devuelve en nuestra contra con un resurgimiento por lo intercultural, nosotros adquirimos el rock como algo (puede ser q religioso) lejano y majestuoso q nos alejaba todo lo q reflejara latinoamericano, y no por saber mas sobre bandas q cambiaron su forma de hacer música o sus influencias, es por q aquellos q experimentan ahora con el rock conjugan ritmos culturales q desconocen y solo hacen lo q mas llama la atención como si hubiera q crear un tropirock, como si mesclar cumbia y rock los hiciera irreverentes, pues aquí salen a defender bandas y diversidad cuando ya hace 20 años muchas bandas (Caifanes, los mismos Cadilacs y hasta años después Cafetacuba o Atersipelados) experimentaron, talvez si existan géneros del rock no para llenar anaqueles sino para q se sepa q se mesclo antes y no para q se llame a la diversidad y originalidad a lo q se hace ahora q simplemente es un ejemplo mas q la gente confunde el pop con el rock.

    • Pues yo me siento honrado de ser uno de los que no ven la frontera entre pop y rock, creo que existe solo en nuestra cabeza igual que el subdesarrollo.

  2. ¿Y que tiene que los de systema solar estén con la gente pobre? eso no justifica nada, un texto bastante largo pero si un argumento contundente. Típico colombiano conformista.

    • Juanito: ud es el típico colombiano conformista que copia el típico colombiano conformista de otra crítica que leí por ahí, hay cosas en las que le hallo la razón al hombre porque nos estamos convirtiendo en doctrinarios de la música al no aceptar otras cosas y seguir los mismos patrones, yo diría más bien que el típico confomista es el que solo se encasilla en un solo género musical y el que siempre quiere escuchar las mismas bandas, suerte!

  3. El rock tiene diversas caras y variables, sí. Con el tiempo ha evolucionado en incontables formas y ha incluido instrumentos tanto clásicos como regionales que contradicen lo que en un inicio fue un acto de rebelión, sí, estamos de acuerdo con eso que escribió. Y creo que Rock al Paque necesitaba en sí más diversidad, porque en algún momento invitaban a bandas que sonaban esencialmente a lo mismo. PERO no se puede exagerar argumentos válidos como éstos hasta el punto de invitar bandas que no tienen absolutamente NADA que ver con el rock. Aunque ya haya evolucionado y se haya transformado en formas exageradas a lo largo de más de 50 años, hay que saber en dónde poner un límite, y en dónde se está aprovechando de este mismo argumento para transformarlo en oportunidades mediáticas y burócratas que lo que hacen es transformar la escencia misma del festival. No nos equivoquemos, aunque nadie logre definir al rock, se puede claramente presenciar su alma en lo que es, y especialmente en lo que NO ES. NO es reguetón, y NO es champeta. Por meter grupos así como varios que incluyeron en esta edición de Rock Al Parque, en un futuro van a ir desplazando más y más las vertientes un poco más tradicionales del rock y metal, que aunque ud haya escrito que no hacerlo va en contra de la idea esencial del rock y su espíritu de rebelión y evolutivo, a mucha gente todavía le gusta y no los hace menos válidos por ser más tradicionalistas. La gente no está protestando por TODO lo que se vivió en el festival. Invitaron a muchísimas bandas buenas y creo que todos reconocen por lo menos a una, dependiendo de su propio gusto musical. La gente protesta por esa música que monopoliza la radio y los espacios públicos y culturales de hoy día que se está tomando el último espacio donde la gente puede disfrutar todavía del sonido identificable del rock. ESO es lo que realmente molesta. Porque si argumentamos que lo más rockero que alguien puede escuchar NO es rock ni metal sino exactamente lo opuesto, porque rebelándose constantemente contra si mismo se transforma en cosas totalmente indiscernibles, entonces que terminen metiendo hip hop o rap, o reguetón, porque van a encontrar un punto en común donde todos descendieron de música de afrodescendientes y eso los hace elegible para presentarse en un festival llamado ROCK al Parque. No, qué pena pero no. Hay que ser tolerantes, sí, pero no hay que extralimitar esa tolerancia, cambiarle el propósito del festival y cruzarnos de brazos de manera frustrada porque “hay que ser tolerantes”. Yo entiendo y apoyo la molestia general, porque a los que nos gusta estos estilos de música, llámese rock, metal o punk y sus millones de sub divisiones, NO TENEMOS otro lugar para apreciar estos tipos de música porque nos están bombardeando todos los días constantemente de música latina, reguetón, tropipop y esos géneros. ESO es lo que molesta. Por esas mismas razones en los próximos años no será sino otra edición del Festival de Verano u otro Evento 40, donde la música que criticaron en esta edición de RAP sí tiene sus muchísimos espacios. Y no, no creo que el rock haya muerto. Hay muchísimas bandas que crean música muy interesante y diversa pero que (sorpresa) no se escuchan porque no tienen espacios para ser mostrados (otra característica que le quitaron a Rock al Parque, ya es una cuestión de popularidad y no de mérito propio de las bandas nuevas que intentan darse a conocer). Es que hay que ponerle atención a las pocas esquinas a las que están relegando el rock y el metal (o cualquiera de sus vertientes, o como quiera que los llame). Es realmente preocupante y peor el hecho que va a ser más y más difícil en un futuro encontrar música que no sea la que está dominando la radio Colombiana. La protesta en redes sociales creo que trasciende lo que simplemente pasó en RAP este año y evidencia en efecto el descontento del admirador de este inmenso estilo musical. Eso es lo que ha muerto, su aceptación y espacio en el mundo mediático. Se ha limitado, ridiculizado y usado como disfraz para otros géneros musicales. Pero siempre habrán bandas en algún lugar del mundo con propuestas más que interesantes y diversas, y si esta patética ley colombiana nos lo permite, todavía tendremos internet para encontrarlas y apoyarlas. No; el rock o el metal jamás morirá, pero si seguimos así, sí lo harán los espacios donde se pueda apreciar de manera pública y masiva. O bueno, la otra opción es pagar seis veces más cara el precio de una boleta para un concierto en relación con otros países. Porque todos tenemos 600.000 pesos de sobra en nuestros bolsillos para invertir en una hora y media de entretenimiento. Bah.

  4. Aunque el título me predispuso ante un texto que me imaginaba dogmático y quejumbroso (como los “rockeros puros” de los que se habla acá), debo decir que es un análisis muy sensato de lo que significa la “muerte” de cualquier estilo artístico como una necesidad para reinventarse.
    ¡Excelente columna!

  5. Bueno, lo leí de inicio hasta casi el fin en donde el autor termina defendiendo lo indefendible. Es cierto, que el rock desde siempre es diverso y el purismo es el fenómeno que ha hecho caer a mucha gente en rótulos y radicalismos sin fundamento. Sin embargo, el escenario de lo que sucedió este año en el festival, no apuntó NUNCA a la diversidad. Apunto más a una burocracía y a la corrupción en la que año trás año habia ído cayendo el festival desde hace unos 8 años, y que hasta por fin hubo un detonante mayor. El ejemplo tangible es que poco o nada el cartel de los días domingo y lunes tuvieron que ver con el rock. Relegar a una tercera tarima… a una tarima de fondo los únicos actos reales de rock como el punk del día domingo. Poner a una banda como 3 de corazón (quizás lo más rosa, glamour y anti-punk que pueda haber en Colombia) entre dos leyendas del punk mundial?. Poner bandas ni siquiera de reggae, sino con cortes de champeta y reggaeton bajo la “disculpa” de la diversidad?… entre varios factores. Acá lo único real es que el festival creció para el rock y dejó de ser para el rock. Una cosa es brindar espacios (que indudablemente otros festivales al parque no le abrirían al rock) a sonidos influenciados por el rock y otra muy diferentes es dejar que ese tipo de sonidos se apoderen del festival… y aún así, querer vender la idea del “festival de rock más grande de latinoamérica”. Que lejos estamos de Maquinaria, de Quilmes, de SWU y de Lollapalooza. Los 4 festivales reales de rock que tiene latinoamérica. Rock al parque en vez de emular estos monstruos, se encaminó a emular lo que hace rock in rio… tal cual… un solo día de rock y porque el resto se lo tomó el pop, el reggae y hasta la música electrónica. Acá la diferencia es que rock in rio, por el solo nombre… mueve gente… y como mueve gente es un negocio rentable… al que grandes multitudes siempre comprarán sus entradas… y esto sirve para pagar los artistas que se traen. El dinero sale del bolsillo de los empresarios, y bien ellos pueden hacer lo que les venga en gana con él. Finalmente el público terminará comprando sus entradas. Nuestro festival en cambio, es un festival pre-pagado con el dinero de los impuestos de los bogotanos… y como sale de nuestro bolsillo… bien estamos en la capacidad de exigir, que su cartel haga referencia a su nombre. Volviendo al tema… festivales como Maquinaria puede que sean incluyentes con este tipo de propuestas (como el reggae y ritmos rockeros fusionados con música electrónica)… pero el festival finalmente sigue siendo de rock… los actos principales son de rock y la diversidad evidentemente inmiscuye al rock. Por eso, el concepto de la diversidad se hace evidente en ese tipo de festivales… bandas de hardcore, de punk, de grunge, de metal, de stoner, de sluge, de rock industrial… etc… hacen presencia en el festival… y como actos de primera categoría. Aquí los actos rockeros se relegan a una tercera tarima… además si bien fuera por los organizadores… el día del metal ya habría salido de todo orbita, sino fuera porque el público metalero es más ácido y radical con su defensa. Ahora me pregunto… si es tan diverso el festival… porqué nunca en la vida ha habido una banda de grunge, siendo ese género lo que es dentro del rock?… donde estuvieron las bandas de hardcore internacionales de este año?. Pienso yo, que con ese capital… bien podrían haber traído mejores artistas dentro de la supuesta diversidad que promulgan… y bandas reales de rock y no optar por pagar a Profetas y toda la horda de bandas de reggae y de música electrónica que inundaron el festival una millonada (incluso al mismo Steel Pulse que merece todo mi respeto por su legendaría trayectoria). Sin demeritar ese tipo de géneros, creo que cada uno merece su espacio y si rock al parque quiere estar a la altura de los mejores festivales latinoamericanos de rock… debe reflexionar, mirar atrás y volver a encaminar el rumbo con el que lo conocimos en los años noventa. Un festival realmente a la vanguardia del rock.

  6. El rock no ha muerto, para mi agoniza y se reinventa como lo ha hecho desde que nació por haya en los 40`s, y no comparto tampoco la creencia de que ser marginado social y económico te convierta en rockero aun bajo mi lema personal donde el Rock es una aptitud mas no una moda musical, ya que incluiríamos en esto ritmos y mezclas que aunque autotonas no trascienden la verdadera rebeldía del bajo, la guitarra y la bateria… la verdad y lo repito, el lema de la “diversida” solo es una escusa politiquera para enmarcar el festival en una nube de musicalidad diversa de moda y sin mezcla real al rock… que el rock a muerto?? no tardara en reinventare, que los géneros de vanguardia ya también suenan obsoletos y monótonos como un día le paso al heavy, al punk y al glam, no es escusa para buscar abrigo en ritmos lejanos al rock, o tal vez guste tambien llamar “convencionalista” y “purista” a alguien que se a dado el espacio de escuchar indie, retro, hardcore, black, deaht, grunge, industrial y un sin fin de géneros de los años presentes que si en verdad demuestran la diversidad pero dentro del rock, o es que solo, tal vez espero que nasca el proximo Cobain, un Hendrix, unos Zeppelin o unos ramones… el rock al igual que la materia no muere se transforma.

  7. Me parece bastante lógico, lo ha dicho Fat Mike de NOFX, “es un festival gratis, con dos o tres bandas que te gusten, no te puedes quejar” además tanto que pidieron un Rock in Rio en Colombia, imagínense donde hubiera llegado, primero se hubieran quejado porque les cobraran, segundo dirían que Rock in Rio de Rock no tiene nada…. quitémonos la etiqueta de ser Rockeros, o punkeros, o poperos, esto es un esencia, tuvimos a 69 nombres, a Seis Peatones, a La Killer Band, hay que refrescar esto, el año pasado pelearon porque el cierre había sido con Choquibtown, ahora pelean por Charly, a que juegan ???

    Buena Entrada.

  8. Los comentarios expuestos aquí, y esto es lo bueno del artículo, sólo demuestran es que muchos le siguen temiendo a la muerte -paradójicamente el ‘Rock’, un género que tanto culto le ha hecho a la misma, y que ahora se asusta con solo nombrarla-. No hay nada más conservador hoy en día, como no hay nada más religioso que un ‘metalero’, que un rockero.

  9. Que bueno que el rock este muerto, porque puede resurgir de sus cenizas. Y si no esta muerto, hay que matarlo lo mas pronto posible para que eso ocurra.

    • Hay que matarlo y cuanto antes mejor. Hay seres que son más poderosos muertos que vivos. Pero no! a los adolescentes parece que les fascina la vida paradójicamente.

  10. No considero que el rock (y el metal, también en este caso), haya muerto. Efectivamente es un estilo que ha evolucionado, y lo seguirá haciendo. Me pareció curioso que el autor hiciera alarde a una banda no muy conocida llamada The Mars Volta; este tipo de bandas ha logrado realizar diferentes tipos de logros con su música, y precisamente, por bandas como esta no puede decir que este tipo de música haya “muerto”. Está en constante evolución (al igual que el metal). La crítica que se hace a la diversidad del festival es que hay momentos para todo. Habría crítica también si en Jazz al Parque se presentara alguna banda de metal; o que en Ópera al parque se presentara una de reggaetón. Las personas que van a Rock al parque van a escuchar rock, metal, punk, etc. Tipos de música como la champeta, reggaetón u otros por el estilo no tienen cabida en este festival, por el fin con el que este fue programado.
    Hay bandas, tanto nacionales como internacionales, que podrían y deberían estar en Rock al parque, pero no están en este (sin que sepamos las razones). Bandas como, por dar un nombre, León Bruno no han estado allí, cuando por su música perfectamente podrían ser aceptadas por la comunidad que asiste a este evento.

  11. Creo q el q escribió esto olvida q el objetivo de rock al parque es reunir a los jóvenes seguidores del rock, no mostrar o hacer historia en el rock atraves de justificar el revuelto con tolerancia. Sigo creyendo q en su intento de nombrar bandas de punk simplemente es una mera mascara retorica para ensalzar sus nuevos gustos musicales y no por eso debemos todos acomodarnos a ello; tal ves el rechazo al revuelto o a nuevas bandas sea por q olvidan q los seres humanos tendemos a clasificarnos y el no hacerlo (aunque suene insulso) es no crear identidad sino simplemente ser un comodín adaptable q tiene miedo al rechazo y no por ello todos debemos tener el pelo largo o vestir totalmente de negro, sino por q como dijo Anne si quisiéramos revolver y experimentar debería llamarse aun nuevo espacio y no introducirlo a la brava en algo q se espera sea únicamente de rock.

  12. Todo arte muta y la música popular no es la excepción. Lo realmente inquietante es que se utilice la bandera de la diversidad o la actitud o cualquier otro adjetivo posmoderno para defender la mediocridad, y no hablo desde parámetros técnicos ni tonterías académicas. Hablo de que la innovación o “reinvención” (que palabra tan “madonniana”) no necesariamente por ser nueva o original (cosa muy dificil de determinar hoy por hoy) implica que tenga calidad, que sea sólida en su propuesta, es más, me atrevo a decir que la mayoría de las novedades en la música popular son mediocres, no se perpetuan ni por una generación y sus íconos son tan efímeros como su contenido. En fin, me rehúso un poco a admitir al menos en este sentido, que el cambio por ser cambio es bueno, está muy bien experimentar y buscar nuevo horizontes, pero si esos experimentos desembocan en cosas insulsas y estereotipadas como todo lo que presenta rock al parque hoy en dia, pues es un esfuerzo fútil cuya energia y talento puede ser aprovechada mejor tal vez en cosas menos pretenciosas pero con mejor contenido. Es un asunto de consecuencia y concordancia entre lo que se plantea y lo que sale a flote.

  13. Me parece una exelente critica acerca del “rock” como estilo de vida, desde un punto de vista más maduro. Comparto el punto de vista de la actitud rock, de revelarse y romper el molde, evolucionar y reinventarse constantemente, más si hablamos de Rock al Parque, esto nó es lo que todo el mundo esperaba. Esperabamos un ROCK AL PARQUE.
    Todas las persomas no piensan de la misma manera sobretodo en la época de la adolecencia cuando se esta buscando una identidad y se és fácil sentirse identificado con los sonidos fuertes, aveces clasicos aveces retrogadros, de bandas de rock y metal , bandas de “culto” como dirían algúnos o bandas que tubieron su momento como diriamos otros.

  14. el rock es un termino generacional que no debe convertirse en problema generacional en su reinvención y mezcla invita mediante actos fallidos y éxitos determinados al fin y al cabo por los asistentes, si bien es notorio algo y es la manipulación de la radio y los promotores de bandas que usan esta tarima como una catapulta, pero el festival tampoco se podia quedar en las mismas bandas tocando siempre. Un dilema eterno

  15. Es una muy buena columna, y me agrada eso de que el rock muera para reinventarse, en cuanto al festival la verdad me ofende y me incomodan mucho los comentarios de aquellas personas con mentalidades muy cerradas los cuales jamas pudieron superar la epoca de la pestilencia y los aterciopelados, acaso no se dan cuenta k ya el festival esta en un nivel en el cual debe proyectarse como un evento mundial que debe estar ala altura de los festivales del mundo, osea es ridiculo que ha estas alturas se siga creyendo en la posibilidad de un festival local donde se siga arrastrando con la lapida del rock local noventero, he leido comentarios aberrantes tales como: rock al parque era mnas severo en 1997 – 1998, por dios que les ocurre ???? esa era la epoca en la que el festival era una chirretera local mas, osea que clase de hippie noventero se le ocurre eso, y son los mismos que en lugar de aportar lo que hacen es denigrar este espacio que la alcaldia nos esta brindando, es hironico ver como actualmente uno se encuentra turistas de otros paises en le festival los cuales quedan encantados y sorprendidos con el festival, y los hippies locales atacando con sus comentarios carentes de sentido, pues para esa gente les digo lo siguiente: bienvenidos al rock al parque del siglo XXI en donde ya superamos los estereotipos locales y donde tenemos la oportunidad de proyectarnos hacia el mundo como un festival cosmopolita,diverso y alternativo y no como esa fiestesita del tercer mundo en la que muchos se quedaron. Gracias 😀 !!

  16. ¡¡¡¡Completamente de acuerdo!!!! El rock debe reinventarse, abrirse, dejarse diseccionar, sacar pieza por pieza y volver a ensamblarse, porque sino, seremos parte de ese sistema que en principio queríamos criticar y combatir…

  17. Es un artículo muy bien escrito, muy respetuoso además que expresa una opinión que muchos compartimos, en mi caso en un 90%. Muy buen escrito.

  18. Mas bien diría que el rock en Colombia ha muerto, hay miles de bandas que ofrecen una experiencia totalmente diferente a lo que otros músicos presentan, cormorant, Ihsahn, como algunos ejemplos, para mi la música es como un lego, uno arma figuras con otras figuras, lo único que critico de rock al parque es que muchas de las bandas que se presentan, no están por merito, eh escuchado varias bandas tocar en bares que muestran algo un poco nuevo a los ya gastados sonidos noventeros u ochenteros, después de todo esto es rock, uno no toca la tocata y fuga en re menor de bach en una marimba, una cosa es el espíritu otra el cuerpo. Si quieren dar muestra de diversidad, porque no un festival con sonidos clásicos y modernos y contento todo el mundo

  19. Algunos se están desviando del tema.. ESTO ES ROCK AL PARQUE no vallenato ni cumbia al parque.. Esta gente se pude presentar en donde se le de la gana y los van a aplaudir.. hasta en la plaza de la iglesia de lourdes.. No creo que una banda como IRA se presente en un parque cualquiera y no tengan que llamar a los tombos.

    La cosa no es de moda o de que sea un genero cerrado.. estamos hablando de preservar raíces para que siga llamándose ROCK .. claro toda esa nueva generación puede experimentar y hasta meter gaita de cumbia (kuisi bunsi) o lo que quiera, pero no en escenarios que han sido del ROCK por tanto tiempo…

    YO me preocuparia que mi hijo un dia me diga que es un rockero cuando esta escuchando cosas como la mojarra electrica y mas si dice: soy punkero y escucha es Coldplay.. es la identidad.. No es moda: la guitarra, bajo y bateria es un estilo de vida, lo ha sido hace mucho tiempo.

    No estoy en el consejo que elije las bandas, ni en el gobierno.. NI NADA DE ESO como para decir que eso este año se hizo mal o bien .. Pero en mi opinión personal: algo raro tuvo que pasar ahí (como toda la política y rosca del país) y no es justo que bandas como 69 enfermos pierdan la oportunidad de presentarse (ellos decidieron mejor no hacerlo) por darle espacio a un Sistema Solar.. Que ellos toquen en la ciclovia!!! y dejen el espacio a una escena que con muchos contratiempos se trata de mantener en este país donde prima el reggaeton, fusión, electrónica.. entre otros.

    Es cuestión de respetar espacios.. ES ROCK AL PARQUE y punto

  20. El rock muere. Debería morir sí, pero viendo lo que está sucediendo a un nivel musical mundial, mucho de la música que está siendo producido en el ‘underground’ está siendo hecho por niños ricos/burgueses (porque son los únicos que pueden costear toures, producciones de discos y etc.) que han llevado el pastiche y reciclaje musical a extremos absurdos, ver como alaban a “musicos” como Grimes, Ariel Pink o Twin Shadow y que publicaciones musicales los alaben como los salvadores del underground es algo muy doloroso. Todo se está suavizando a un ritmo preocupante. Por un lado sucede lo que usted dice, muchas bandas de Colombia se han lastimosamente apegado a un genero, con referencias fijas en donde no ya no hay una mentalidad para desarrollar propuestas “nuevas”, por el otro lado también acá se está suavizando el underground. Se vuelve facilista, aburrido, suave (otros se las dan de intelectuales ingeniosos y terminan con propuestas vacías).

    Necesitamos bandas que griten, que se metan por el ‘rock’ desde otros ángulos, como alguna vez lo hicieron Mark Stewart con The Pop Group o Ian Svenonious con Nation of Ulysses (los que querían destruir la imagen del rock pero terminaron siendo más roqueros que cualquiera con su actitud auto-destructiva) o hasta porqué no, el punk musical del jazz con gente como Ornette Coleman y Coltrane que se aproximaron a un genero desde puntos de vista que nadie se había imaginado antes, y uno los escucha y siguen siendo tan impactantes tanto en mensaje como musicalmente. Que esto sucede aquí, sin querer imitarlos. Generar nuestro propio lenguaje ¡no más bandas en inglés! ¿qué sucede? Y si la gente no está conforme con Rock al Parque, pues, ¿porqué no hacemos un festival aparte? ¡porque no se arman toques en casas de amigos o casas abandonadas y se construye una red de fans que quieran apoyar nuevos sónidos! acá falta esa hermandad entre músicos o no necesariamente hermandad sino también competencia entre bandas. Antes de quejarnos, deberiamos dejar que esto crezca y crezca y crezca hasta que reviente.

    Y también debe haber gente que escriba sobre todo esto (que no sea la tipica revista (Sh)Cock o la despreciable y superflua Cartel Urbano). Y yo estoy con ganas de crear otra banda después de varios intentos fallidos, los veré allá afuera.

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