La Guerra de las galaxias cumple 35 años, artículo de un fan.

Por Manuel Estévez

George Lucas y C3PO habalndo frente a la casa de Owen y Berú en Tatooine. Fotografía tomada de http://www.blogseitb.com/estrenosdecine/tag/george-lucas/

El 25 de mayo de 1977 se estrenó La Guerra de las Galaxias.  No importa si ya no es la más taquillera de la historia. Sí, copia de los arquetipos tradicionales, Sí, se parece a una película de Akira Kurosawa. Sí, los nuevos capítulos no fueron buenos o si se ha convertido en una fuente inagotable de dinero para su hábil y ambicioso director. Ha sido uno de los fenómenos más importantes de la historia del séptimo arte y marcó cambios importantes en mi generación y en mí.

A finales de los años sesenta una camada de nuevos realizadores cinematográficos surgía en la Universidad de  California. Los nombres de George Lucas, Steven Spielberg y Francis Ford Coppola empezaban a sonar. Lucas, se dio a conocer con la aclamada cinta THX – 1138, en el año 71. Posteriormente creo su productora Lucasfilm y ganó un Globo de oro en el 73 con su película American Graffiti. Un par de años después empezó a trabajar en un guión, pero el resultado era tan largo que ningún estudio lo quería apoyar. Tras un trato con 20th Century Fox, el estudio decidió apoyar el proyecto, con la condición que no fuera una película unitaria sino una saga. Los problemas de presupuesto, de demoras y de discusiones con el estudio estuvieron a punto de que George Lucas se retirara del proyecto, pero para su buena suerte, se mantuvo firme, algo parecido a lo que le pasó a Spielberg con la producción de Tiburón.

El reel de la Fox y su inolvidable fanfarria; el aviso de Lucasfilm; la explosión orquestal de la música de John Williams; una pequeña reseña de la historia escrita que sube por la pantalla; el espacio infinito; Tatooine y el destructor imperial persiguiendo a la nave del Senador Organa, así se inició todo. Una escena que se repitió 5 veces más en la historia del cine y que me eriza la piel, incluso al estar escribiéndola, obviamente en cada película con distintos planetas y propósitos de las naves espaciales.

Hoy hace 35 años empezamos a conocer las heladas tundras de Hoth, los bosques de la luna de Endor o de Naboo, los pantanos de Dagobah y los desolados desiertos del planeta Tatooine, con sus soles gemelos que calentaron la infancia de los Skywalker. También lugares misteriosos como el peligroso puerto Mos Eisley, la ciudad de las nubes de Bespin, el castillo de Java y la moderna ciudad de Coruscant.

Se nos presentaron a personajes como los valerosos pilotos corelianos Han Solo y Wedge Antilles, el nervioso y malvado General Piet, el poderoso Chewbacca, el desalmado Bobafett y su padre Jango, el egocéntrico y cauto héroe Lando Calrissian, la decidida Princesa Leia, el calculador Emperador Palpatine y sobretodo la figura de Luke Skywalker, el joven sencillo con un destino heroico que todo soñamos ser alguna vez. Aunque claro el verdadero protagonista de la saga sea Anakin Skywalker/Darth Vader, el poderoso caballero Jedi seducido por el lado oscuro y redimido por su hijo.

La música de John Williams se convirtió en una franquicia que suena en eventos deportivos, cine, tv, en todas partes, como símbolo de la grandeza del ser humano frente a la adversidad. Composiciones como ‘La Marcha imperial’, ‘El tema de la Princesa Leia’, ‘El tema de Yoda’ y sobre todo (en mi caso) ‘El tema de la fuerza’ y la música de las batallas, me transportan a todos los lugares mencionados. Ligado a la música apareció un impecable trabajo de Foley y toda una nueva gama de sonidos habían nacido. Nunca olvidaré, ni  confundiré, el sinuoso vibrar de los sables de luz, los pastosos disparos de las armas de asalto o el potente rugir del Millenium Falcon, fueron únicos.

Frases como “I´m going in”, “There´s too many of them” y sobre todo “May the force be with you”, y que hasta tener connotación sexual para un fan muy asiduo, no es mi caso, se acuñaron para siempre en nuestro imaginario. Todos estos fenómenos no pasaron desapercibidos para los comediantes como Mel  Brooks quien a finales de los ochenta lanzó su hilarante parodia Spaceballs o Seth Rogen quien en una película recrea la filmación de una versión porno de la saga.

Mi crianza muy agringada fue la responsable de que hiciera de esta saga una religión cuando niño. Me aficioné a leer leyendo los libros. Me aficioné al cine viendo las películas. Inicié mi crecimiento espiritual pensando que era como un Jedi. Me aficioné al arte construyendo naves y me hice coleccionista de música por las bandas sonoras. Hoy le devuelvo a la película todo lo que me dio con algo que estoy aprendiendo a hacer: escribir. Además de la capacidad de decir sin sonrojarme que fui un fan irremediable y que ahora cada vez que puedo en la intimidad de mi oficina, enciendo los parlantes y a todo volumen veo las escenas que me han hecho vibrar toda mi vida y de las que no me canso. Feliz cumpleaños Star Wars.

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