Con mi Woody soy feliz

Por Manuel Estévez

Woody Allen. Fotografía tomada de taringa.net

Es difícil encontrar un director de cine, guionista, músico y actor más prolífico que Woody Allen. Consciencia sexual, política, cultural y social estadounidense, heredero de Groucho Marx y Fellini y representante del hombre común, Allen ocupa un lugar en la selecta lista de cineastas inmortales del cine de autor. Sus películas ponen al hombre común en las situaciones disparatadas a las que lo llevan sus deseos, fantasías, defectos y virtudes. “Soy lo suficientemente feo y lo suficientemente bajo como para triunfar por mí mismo”.

Su personaje es un hombre traumado y aparentemente tímido, a quien le llegan cosas que nunca deseó del todo y quien nunca tuvo reales problemas más allá de los que se causa a sí mismo y finalmente siempre obtiene lo que desea. Mis favoritos son Alvy (Annie Hall) Yo intento hacer con las mujeres lo que Einsenhover ha estado haciendo al país”, Miles (El Dormilón) ”¿Mi cerebro? Es mi segundo órgano favorito”, el hipocondriaco Mickey (Hannah y sus hermanas) “yo era muy feliz, pero no me daba cuenta de que lo era” y el camaleónico Zelig “Nunca había volado antes. Esto viene a demostrar qué se puede llegar a hacer cuando se es un psicótico”.

Sus películas: las mágicas ‘Medianoche en París’, ‘Alice’ o ‘La Rosa Púrpura del Cairo; las policiacas ‘Crímenes y pecados’ (maravilloso Martin Landau), El Escorpión de Jade y Misterioso asesinato en Manhatan; las críticas descabelladas ‘El Dormilón’ y ‘Todo lo que usted quiso saber del sexo y nunca se atrevió a preguntar’; los conflictos personales ‘Annie Hall’, ‘Melinda & Melinda’ y ‘Hannah y sus hermanas’, las flojas como ‘Vicky Cristina Barcelona’ y ‘Scoop’, para un total de más de 40 cintas realizadas en casi cinco décadas de trabajo continuo.

Como clarinetista de la New Orleans Jazz Band, ha sabido moverse por el mundo musical, haciendo giras y escogiendo principalmente música de este género para sus películas. En la última década su decisión de filmar fuera de Nueva York ha enriquecido la sonorización de su cine con el flamenco, la ópera y la música clásica.

Su carrera artística se puede leer en sus frases, ver en sus películas, escuchar en su música y siempre va a sorprender con algo que no notamos durante muchos años. La dialéctica y reflexión permanentes hacen de su obra única, humana y crítica. Feliz cumpleaños Allan Stewart Königsberg, el “durito” Allen.

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